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‘5 centímetros por segundo’: Cuando el amor impide dejar el pasado atrás

  • Pablo Santamaría Pajares
  • 9 nov
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 10 nov

“Dicen que los pétalos de cerezo caen a cinco centímetros por segundo”


Fotograma de '5 centímetros por segundo' - CoMix Wave Films
Fotograma de '5 centímetros por segundo' - CoMix Wave Films

La obra de Makoto Shinkai —conocido por películas tan exitosas como Your Name, Suzume o El tiempo contigo— narra la historia de Takaki Tōno y Akari Shinohara, dos niños de sexto grado que se prometen estar juntos para siempre, pero que, por cosas de la vida, deben separarse. El filme estructurado en tres relatos cortos (Pétalos de cerezo, Cosmonauta y 5 centímetros por segundo), nos enseña cómo va evolucionando la relación entre los dos personajes y, a la vez, cómo se va desarrollando la psicología de Takaki: desde la tierna inocencia de la niñez hasta la melancólica madurez de una adultez marcada por los años y la distancia de su primer amor.


Byōsoku 5 Centimeter, o en español 5 centímetros por segundo, es una de las primeras películas de Makoto, cuando todavía no tenía tanto nombre dentro de la industria. La obra, pese a ser de romance, es una especie de antítesis de los fundamentos en los que se basa este género. No nos presenta el amor como un ideal capaz de superar todos los problemas que la vida pone delante, y en realidad eso es lo maravilloso de este filme. Acostumbrados a los toques fantasiosos de las películas de Makoto Shinkai, 5 centímetros por segundo nos golpea con un realismo crudo que te deja reflexionando mucho tiempo después de que acaben los sesenta minutos que dura la historia.


Fotograma de '5 centímetros por segundo' - CoMix Wave Films. Imagen: ScreenMusings.org
Fotograma de '5 centímetros por segundo' - CoMix Wave Films. Imagen: ScreenMusings.org

La velocidad a la que caen los pétalos de cerezo, además de ser la metáfora que da nombre a la película, es el centro narrativo de la misma. Hace referencia a lo lento que pasa la vida, como si esta fuera un pétalo cayendo sin rumbo hasta tocar el suelo, y cómo, a su vez, cada pétalo se separa de los demás, del mismo modo que los seres humanos nos vamos alejando de otras personas y rompemos vínculos solo por el paso del tiempo, incluso cuando creíamos que esas personas estarían con nosotros para siempre. Este punto es muy importante, porque si bien, tras el primero de los tres relatos —que además dura casi la mitad de la historia, unos 25 minutos—, uno puede pensar que la película tratará sobre el amor entre los protagonistas y cómo harán para solventar todas las dificultades y hacer que su relación florezca, lo cierto es que te llevas una buena sorpresa al darte cuenta de que el tema principal es la separación, el olvido y dejar atrás un pasado que a veces vuelve para atormentarnos.


5 centímetros por segundo no es una obra que se entienda solo por lo que dice, sino por lo que muestra. Con una animación que sigue viéndose bien pese al paso del tiempo —recordemos que se estrenó en 2007— y un cuidado extremo en los pequeños detalles, cada cosa que vemos en pantalla está llena de significado. Nada está hecho al azar: la nieve que cae tanto en el primer como en el tercer relato recuerda de manera melancólica la imagen de los pétalos de cerezo; los paisajes helados y vacíos del viaje en tren representan la soledad y la distancia; el cohete del segundo capítulo refleja cómo Takaki sigue teniendo la cabeza en otro lugar, incapaz de enfrentar su presente; y la escena final, cuando cree ver la silueta de Akari pero el paso del tren le impide comprobarlo, resume de forma perfecta la imposibilidad de reencontrarse con un pasado que ya no existe.


Fotograma de '5 centímetros por segundo' - CoMix Wave Films. Imagen: ScreenMusings.org
Fotograma de '5 centímetros por segundo' - CoMix Wave Films. Imagen: ScreenMusings.org

Todo eso se junta para dar una gran profundidad a la película, y sobre todo a la psicología de Takaki, que es uno de los puntos más fuertes de 5 centímetros por segundo. La construcción de su personaje es magnífica: se nos muestra a alguien muy humano, con emociones, miedos, contradicciones e ilusiones propias de cualquiera. “¿Cuándo empecé a escribir mensajes que nunca envío?” “¿A qué velocidad debo vivir para volverte a ver?” son algunas de las preguntas que se hace a sí mismo, y que, seguramente, alguna vez nos hayamos hecho nosotros también. Es fácil empatizar con él, porque no encarna el típico cliché romántico, sino que refleja la fragilidad y la confusión que cualquiera puede sentir ante el paso del tiempo y la pérdida de un amor.


Personalmente, creo que 5 centímetros por segundo es una película que sí o sí tienes que ver dentro de la filmografía de Makoto Shinkai. No solo porque sea suya, sino porque muestra su lado más humano, más introspectivo y menos idealista. Es una historia sobre el amor, sí, pero también sobre el crecimiento personal, la distancia emocional y cómo aprendemos —a veces con dolor— que no todo lo que amamos está destinado a quedarse.



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