'Orlando': historia y género a través del vestuario
- Berlinas
- 5 dic 2025
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Orlando (Virgina Woolf, 1928) ha servido como un gran relato de inspiración para la moda. Desde la MET Gala a desfiles, ha mantenido la idea de la moda como un testigo incontestable de su tiempo y una aspiración a la modernidad. Orlando, la película de Sally Potter de 1992, explora esta idea pero con un giro: la evolución del personaje y su vestimenta desde el periodo isabelino hasta los años 90.
El diseño de vestuario estuvo a cargo de Sandy Powell. Puede que no conozcas su nombre, pero sí su trabajo. Orlando le ganó su primera nominación al Oscar a mejor vestuario, pero ha llegado a ganar tres, y está detrás de películas como Shakespeare in love, The aviator o Carol. Orlando fue el comienzo y la primera vez que Powell era reconocida a nivel internacional. Recientemente, tras el desfile de Vogue World 2025 en el que Hunter Schafer luce un traje de la película, reconoció a la revista que había hecho "muchas películas, pero hay muy pocas en las que me dieran la cantidad de licencia artística y libertad que tuve en Orlando”, y se nota.
“Él -puesto que no cabría duda sobre su sexo, aunque la moda de la época lo enmascarase algo- (…)” enuncia Woolf en la primera frase de su novela. La historia es la siguiente: un joven aristócrata nace en la época isabelina, destacando por su escritura al estilo de Shakespeare. Tras un fracaso amoroso, viaja a Turquía y, tras un sueño de siete días, se transforma en mujer. Esta nueva identidad la obliga a enfrentar las limitaciones de ser mujer a lo largo de los siglos. Orlando, que vive más de trescientos años, atraviesa la corte de Jacobo I, la Restauración y la Ilustración, hasta llegar a los años 90, siempre sufriendo las convenciones de género.
Género y representación
La pregunta latente en la interpretación de Potter del libro es ¿cómo sería vivir en el sexo opuesto? ¿qué es ser un hombre y qué es ser una mujer? Esto tiene distintos retos para poder representarlo en una película.
© 2012 Sally Potter/Adventure Pictures
En una novela, es más fácil dejar fuera de la descripción la fisicidad de un personaje o variarla según beneficie la narrativa. Pero en una película no. Lo tenemos en frente de nosotros, todo el rato. Por ello, en el dosier de la película, Potter deja claro quién es la única persona que puede interpretar al protagonista de Woolf. Esa es (y fue) Tilda Swinton. Swinton se presentaba como una persona idónea por sus características físicas. Servía como un lienzo en blanco en el que añadir indicadores visuales que nos explicasen quién es Orlando. Es aquí donde está la clave del vestuario: un indicador visual de género y periodo histórico.
© 2012 Sally Potter/Adventure Pictures
Tanto Potter como Powell hicieron un gran uso de lo que el diseño de producción y de vestuario podían hacer. En las notas de Potter para la película, describe que el armario de Orlando es “un catálogo de su vida, desde la libertad relativa de las calzas (fotografía 1) a la subordinación de la crinolina (fotografía 2) (…) es importante que se note la relativa comodidad o incomodidad de las prendas”.
“Same person. No difference at all. Just different sex”. La misma persona. Ninguna diferencia. Solo distinto sexo. Esta frase que pronuncia Orlando al despertar mujer, encapsula la idea principal de la película: cómo se construye el género. Ya que, si son efectivamente la misma persona, ¿por qué su experiencia vital tras despertar mujer es fundamentalmente distinta?
Las prendas en si
El presupuesto de diseño de vestuario de la película contaba con tan solo $110,000 (las grandes producciones cuentan aproximadamente entre $1.2 y $3.5 millones). Powell reunió a estudiantes voluntarios para poder llevar a cabo este proyecto tan ambicioso.
© 2012 Sally Potter/Adventure Pictures
La película abre con Orlando tumbado, presentado como un joven con aspiraciones literarias. El momento histórico es el reinado de Isabel I. En palabras de Potter, "la película no es un testimonio histórico, sino la exploración de un mito nostálgico: la historia imaginada de sí misma de Inglaterra, haciéndola estallar desde dentro y mirándola irónicamente”.
No es casual que Quentin Crisp haga de la reina Isabel, tal y como dijo la misma Potter, para ella Crisp era “la verdadera reina de Reino Unido”. A esta idea irónica se le suma el tratamiento de color en el diseño de vestuario y de producción. En este periodo histórico se siguió una paleta de colores en rojo y dorado, exacerbando y poniendo sobre relieve el “absurdo” del lujo y el exceso.
© 2012 Sally Potter/Adventure Pictures
Es importante hablar de la escena del laberinto. Orlando acaba de rechazar a un noble inglés e, indignada, se adentra en un laberinto del que saldrá con un cambio de vestido y de época. "El laberinto no estaba en el guion, pero sí en la localización" afirmó Potter hablando de la escena. Este le sirvió como un recurso idóneo para justificar 100 años de viaje en el tiempo.
Al salir del laberinto, el color es mucho más sombrío y los colores vivos del vestido de Orlando se tornan por unos más oscuros, además de un peinado más modesto. Se adentra así en un periodo romántico. "Quería evocar una sensación trágica, de melodrama y de pesadez de acuerdo con la época, y con el momento por el que atravesaba Orlando" afirmó Potter acerca de la escena. Esto se traduce en el vestuario. Orlando carga con una gran cola de vestido que le impide moverse todo lo rápido que ella quisiera.
La escena culmina con el que será el futuro amante de Orlando. Con un dialogo cargado de humor y una mirada entrañable de Swinton, Potter explica que "buscaba que en su mirada se viese la confusión de ser hombre y de ser mujer".
© 2012 Sally Potter/Adventure Pictures
Tanto Woolf como Potter rehúyen en esta obra en ofrecer una respuesta cerrada sobre qué significa ser hombre o mujer. En cambio, construyen una historia donde el cambio es posible. La película convierte el vestuario en un lenguaje visual que traduce esa fluidez: las prendas no solo cubren el cuerpo, sino que narran la tensión entre libertad y restricción, identidad y apariencia. Potter no pretende definir el género, sino mostrar su fragilidad, su artificio y su constante transformación. En esa falta de respuesta radica la fuerza de Orlando: representar el género no como una categoría fija, sino como un reflejo cambiante del tiempo, la historia y la mirada.
















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